Las elecciones intermedias de la provincia de Buenos Aires funcionan como un parteaguas en la política nacional al indicar la capacidad de fuego que tiene el principal contrapeso del presidente de la Nación, máxime cuando la gobernación está en manos de uno de sus principales opositores. En esta contienda, el oficialismo y la oposición miden fuerzas en el territorio con más densidad geográfica e influencia política del país de cara a las elecciones de octubre. ¿Cuáles serán sus efectos en la política local?

Desdoblamiento
A principios de abril de este año Kicillof anunció el desdoblamiento de las elecciones de la provincia de Buenos Aires. La decisión del gobernador bonaerense contrariaba el criterio de Cristina Fernández, que creía que unificando podría generarse algún efecto arrastre de los candidatos nacionales a los provinciales, a pesar de los ahora distintos sistemas de votación (boleta única papel para lo nacional, boleta partidaria para las provinciales).
Por su parte, el gobernador entendía que para seguir en la carrera de tener influencia como figura nacional necesitaba separar la estrategia provincial de la elección nacional, para no quedar nuevamente bajo la órbita de Cristina, por entonces la persona con más peso para encabezar la boleta nacional en la provincia. Sin embargo, a las competencias internas había que sumarle la externa: una sincronización de las elecciones provinciales a las nacionales podría generar un efecto arrastre para los candidatos del ejecutivo nacional.

La condena
Desde entonces pasaron algunos meses. La condena a Cristina operó como fuerza centrípeta del peronismo bonaerense. Un poco por solidaridad de los distintos sectores del peronismo con la ex presidenta, otro poco por haber perdido el nombre con más tracción electoral con la que contaba el kirchnerismo para presionar a Kicillof: lo que antes parecía una interna inevitable ahora era una lista de unidad, a pesar de los derrapes inentendibles de Máximo Kirchner criticando a Kicillof en plena campaña.
Pero, mientras se aglutinaba, el peronismo también se hacía presa fácil. “Kirchnerismo Nunca Más” fue la frase con la que ALLA (la alianza de LLA y el PRO) sintetizó su estrategia de campaña. La misma unidad peronista simplificaba la comunicación de su adversario, que a su vez nacionalizaba la elección provincial mediante la figura presidencial.
Resultados
Aunque la imagen positiva de Milei venía en una paulatina caída desde principio de año, seguía siendo la figura política con mejor imagen a nivel nacional. La apuesta del ejecutivo nacional era ganar en provincia de Buenos Aires y con ello lograr un impulso nacional para octubre. De allí que Milei se cargara al hombro la elección.
Pero pasaron cosas. El índice confianza en el gobierno (1) realizado por la Universidad Torcuato Di Tella mostró que en la primera mitad de agosto hubo una caída de 13,6% de dicho índice, que acompaña casi en paralelo a la caída del 13,9% del índice de confianza del consumidor (ICC) (2). ¿Es la confianza del gobierno lo que tracciona la confianza del consumidor o al revés? Quizás podemos arriesgar, siguiendo la evolución del dólar, que la percepción económica venía arrastrando la imagen del gobierno.
Hasta ahí, una caída paulatina de la imagen que, si bien preocupaba dentro del gobierno nacional, no generaba pánico. Pero éste llegó con el escándalo de los audios de Spagnuolo y el supuesto 3% de coimas para Karina. Tal acontecimiento le salió caro a LLA: las encuestas mostraron una preocupante caída de la imagen presidencial e incluso algunas ubicaban por primera vez a Kicillof con mejor imagen que a Milei. Las últimas dos semanas de campaña fueron una pesadilla para el mileísmo, que se mostró desorientado y hasta dividido.

¿Influencia sobre Entre Ríos?
El desdoblamiento hizo que la elección bonaerense coincidiera con el peor momento político del gobierno nacional. Y los resultados representan otro golpe, del cual hay que ver si puede recuperarse de cara a octubre, como así también ver el impacto que puede tener esta derrota en el resto de las provincias.
Podríamos hacer un ejercicio contrafáctico e imaginar qué hubiera pasado si los audios sobre las coimas en el ANDIS se hubieran hecho públicos antes del plazo de presentación de alianzas, allá por el 7 de agosto. En Entre Ríos, los términos de la negociación entre Frigerio y LLA de seguro hubieran sido otros. Pero los hechos se concatenaron de manera diferente, y ahora Frigerio y la UCR entrerriana quedan formando parte de una coalición y una lista armada por Karina Milei y que tiene el nombre y el color de la derrota en la Provincia de Buenos Aires.
El gobernador y sus aliados de Juntos por Entre Ríos se agarraron de LLA para mantenerse a flote y evitar salir terceros. Pero el salvavidas parece haberse pinchado, resta ver si llega con aire suficiente hasta octubre. ¿Qué lista va a hacerse de los posibles votantes defraudados con las denuncias de corrupción? La coalición violeta de la que forma parte Frigerio debería estar evaluando a qué lista le conviene que migren los desencantados mileistas. Si ALLA desea importar para Entre Ríos el discurso antikirchnerista se encontrará con la dificultad de que la única lista que pide por la libertad de Cristina es la que le puede restarle votos a Bahl y Michel, sus adversarios peronistas más competitivos.
Referencias:
1- Universidad Torcuato Di Tella. Índice de Confianza en el Gobierno (ICG) https://www.utdt.edu/ver_contenido.php?id_contenido=1439&id_item_menu=2964
2- Universidad Torcuato Di Tella. Índice de Confianza del Consumidor (ICC) https://www.utdt.edu/ver_contenido.php?id_contenido=2575&id_item_menu=4982